El Presidente Enrique Peña Nieto y El Plan Nacional de Desarrollo

G. Alan Castillo Rdz.

Profesor para Ingeniería de Materiales en la UANL.

Rector de la Universidad Politécnica de Apodaca.

Responsable de la Creación de la Universidad Politécnica de García.

Recientemente de la Presidencia de la República se lanzó una invitación nacional para que los ciudadanos hombres y mujeres, contribuyan con sus ideas y opiniones a través de internet. El objetivo es delimitar un Plan Nacional que permita a México despertar su potencial para un mejor desarrollo social, económico y político.

La iniciativa es buena y el medio también, para quienes contamos con acceso a internet. Según datos del INEGI, en México el 30% de los hogares cuenta con acceso a internet y para el caso de la población, se estima que el 36% cuenta con acceso a la red electrónica.

Así que con seguridad, por sí mismo el número de respuestas a la convocatoria dará cierta información a la vista pero tal vez no explícita. Dicha información de antemano marca una necesidad primaria en el aspecto económico del país, para incrementar la comunicación en tiempos cortos e incrementar la productividad de la población misma.

En la encuesta se tratan de manera importante los temas de educación, violencia, pobreza, crecimiento económico y liderazgo internacional. Con seguridad, la gran mayoría de las opiniones convergerá en mejorar el sistema educativo y en elevar el crecimiento económico; el problema a resolver es ¿Cómo?, y la pregunta que debemos responder primero es ¿Por qué no ha funcionado antes?

Las respuestas no son sencillas pero se debe comenzar por alguna parte, así que muy probablemente se debe comenzar por el Congreso de la Unión: ¿Cuáles han sido las prioridades a resolver tanto en la Cámara de Diputados como en la Cámara de Senadores en las 6 últimas Legislaturas?, ¿Qué pasó con los Planes Nacionales de Desarrollo de las últimas tres administraciones del Gobierno Federal?

Cada 6 años la administración entrante elabora un Plan Nacional de Desarrollo, el cual normalmente no tiene un seguimiento posterior al sexenio, a pesar de haberse elaborado con proyección superior a cada periodo de administración.

Con base a lo anterior, se presenta una gran oportunidad para que nuestro Presidente Enrique Peña Nieto obtenga la opinión de al menos 30% de la población del país, que con su equipo de expertos elabore un Plan Nacional de Desarrollo con proyección de largo plazo (quizás al 2030), que a su vez sea revisado, opinado, aprobado y adoptado por el Congreso de la Unión, de manera que los objetivos, metas y estrategias, que en el futuro sean factibles, permanezcan vigentes. Dicho plan de Desarrollo tendría continuidad para el bien del país y su población, además deberá ser enriquecido en su contenido y acciones por los legisladores y gobernantes futuros.

Por otro lado, debe agregarse al Plan de Nacional de Desarrollo el contexto global, el cual sin duda alguna trata entre otros, el tema de la economía así como el cambio climático. Pero, ¿Cómo podemos abordar problemas globales como el cambio climático cuando tenemos otro tipo de problemas internos como el económico, la pobreza y la inseguridad? Los legisladores y nuestro Presidente Peña Nieto, tienen que tomar en cuenta que debido a una mala educación y falta de buenos empleos (bien pagados) tenemos los problemas antes dichos; también deben considerar que en los últimos 8 años la inversión global en energías limpias supera 1.6 trillones USD.

El objetivo debe ser entonces la generación de más y mejores empleos, que den seguridad a las familias mexicanas y que a su vez permitan una mejor educación sin hambre y por lo tanto, sin necesidad de violencia para sobrevivir.

Una alternativa viable es que, México enfoque sus expectativas económicas y sociales en la energía del futuro. Una de las grandes riquezas de nuestro país que no hemos explotado se encuentra en las costas, con una gran cantidad de energía eólica y mare-motriz disponible, así como las grandes regiones en todo el territorio nacional con alto índice de radiación solar listas para ser explotadas diariamente.

En los últimos 75 años la política mexicana se ha distinguido en el tema energético basado en sus yacimientos de petróleo, de gas natural y de carbón, incluso actualmente algunas instituciones de manera monótona proponen que sea PEMEX la palanca de desarrollo explorando nuevos yacimientos, entre otros rubros. Sin embargo, es necesaria una política basada en el concepto de energía, y no en yacimientos. Es decir, el concepto a tratar en la política no es el origen sino el requerimiento final que es la energía que se demanda, en todo caso el Plan Nacional de Desarrollo debería incluir una POLÍTICA NACIONAL DE ENERGÍA, DESDE ABAJO HASTA ARRIBA, es decir, considerar una política de generación de energía global e incluyente sin dejar por separada la generación de energía eléctrica, desde combustibles fósiles y las llamadas formas de energía alternativas.

Comentarios finales:

El tema de energías limpias es un tema de primera importancia en el mundo, si México orienta su política en ese sentido, estará abordando su proyección internacional.

El tema de energías limpias ha demandado y continuará un alto volumen de inversión en el mundo, lo que promete para México generación de empleos mejor pagados en la actualidad y en el futuro. Así se estará abordando los temas de pobreza y atacando los problemas de violencia al procurar familias más estables desde el punto de vista económico.

El tema de energías limpias demanda mejoras tecnológicas y mejor conciencia para el cuidado del planeta, con ello México estaría abordando el tema de una mejor educación básica y apoyo de la Universidades del país para investigación y desarrollo en dicho campo.

El tema de energías limpias abarca desde la demanda nacional como extranjera en la generación de energía para la industria de la transformación hasta la energía automotriz y de uso personal, por lo que es una gran oportunidad para la inversión y crecimiento socio-económico de México.

 

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